El elegante Satanás de los años 20 recibió una paliza en un callejón de mala muerte. Ahora, mientras fuma, piensa acerca de su mala suerte. Solo era un infante y un coche atropello a su pez de colores, el dolor le arrastro a una vida de delincuencia. Mañana -se dice- seré un hombre nuevo.
jueves, 25 de octubre de 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
Lapiz, Tinta y Color. 1812
Páginas sueltas de mi proyecto "1812" una historia de guerrilleros con tintes "Scy-Fi", ya le queda menos.
"Los guerrilleros eran el pueblo en armas. Combatían de mañana y trabajaban por la tarde. Ellos, militares y civiles a un tiempo..., fueron los campeones de nuestra independencia durante siete años de lucha incesante... Aunque batidos de vez en cuando jamas fueron domeñados... Dejaron sus hogares... para morir pocas horas después en algún camino solitario, y todo lo que pedían a su patria... era que les guardase memoria, un poco de tierra y una cruz."
Enrique Rodríguez Solis.
martes, 28 de agosto de 2012
Domingo de paseo.
Este Domingo de paseo es un trabajo antiguo.
Un vistazo fugaz a aquella castiza costumbre de dar el paseo, que fue el pan nuestro de cada día (cada noche en realidad) en la España de la Guerra.
Fueron estos paseos una triste manera de decorar nuestras cunetas y descampados, en donde los unos y los otros despachaban a gusto envidias, rencores y sus más excelsas ideas políticas. Porque como asevera cierta canción España no es roja ni es azul, España es negra como el betún.
domingo, 19 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
La Serrana Boceto
"y guárdense de mí todos
quantos onbres tiene el suelo
si a mi enemigo no alcanzo,
que hasta matarlo no pienso
dexar honbre con la vida;
y hago al zielo juramento
de no bolber a poblado,
de no peinarme el cabello,
de no dormir desarmada,
de comer siempre en el suelo
sin manteles, y de andar
siempre al agua, al sol y al viento,
sin que me acobarde el día
y sin que me venza el sueño,
y de no alzar, finalmente,
los ojos a ver el cielo
hasta morir o vengarme"
La Serrana de la Vera
Allá en Garganta la Olla,
por las tierras de la Vera,
se pasea la Serrana
bien calada su montera;
con la honda en la cintura
y terciada su escopeta.
Se ha encontrado a un pastorcillo
que jugaba a la rayuela
y la dice: -Pastorcillo,
bien remachan tus ovejas.
-Remachen o no remachen,
qué cuidado le da a ella.
-Pastorcito, pastorcito,
¿sabes tocar la vihuela?
-Sí, señora; sí, señora,
el rabel si usted me diera.
Le ha cogido por la mano,
le lleva para su cueva.
No le lleva por caminos,
ni tampoco por veredas.
Le lleva por unos montes
más espesos que la yerba.
-Pastorcito, pastorcito,
esta noche, rica cena,
de perdices y conejos
la pretina traigo llena.
En lo más alto del monte
le encontraron ya en la cueva.
Cuando entraron, la Serrana
le mandó cerrar la puerta;
y el pastor, como era diestro,
la dejó un poco entreabierta.
Agarrado por la mano
le ha subido la escalera;
le mandó luego hacer lumbre
y al resplandor de la hoguera
ha visto un montón de huesos
y un montón de calaveras.
-¿Cuyos son aquí estos huesos
y estas tantas calaveras?
-De hombres que yo he matado
por esos montes y sierras,
como contigo he de hacer
cuando mi voluntad sea.
Pastorcito, pastorcito,
toma y toca esa vihuela.
El pastor no se atrevía
Y a tocar le obligó ella.
La serrana se durmió
al compás de la vihuela.
El pastor la vio dormida
y estas tantas calaveras?
-De hombres que yo he matado
por esos montes y sierras,
como contigo he de hacer
cuando mi voluntad sea.
Pastorcito, pastorcito,
toma y toca esa vihuela.
El pastor no se atrevía
Y a tocar le obligó ella.
La serrana se durmió
al compás de la vihuela.
El pastor la vio dormida
y se echó de puerta afuera.
La serrana despertó
aullando como una fiera
y saltando como corza
le siguió un cuarto de legua.
-Pastorcito, pastorcito,
que la cayada te dejas,
-Mucho palo hay en el monte
para hacer otra más nueva.
-Pastorcito, pastorcito,
que te dejas la montera.
-Mucho paño hay en mi pueblo
para hacer otra más buena.
-Pastorcito, pastorcito,
que te dejas una oveja.
-Aunque cien mil me dejara,
a por ellas no volviera.
Con la honda, la serrana
tiró al pastor una piedra,
que si no es por una encina
le derriba la cabeza.
Anda, le dice, villano,
que me dejas descubierta;
que mi padre era pastor
y mi madre fue una yegua;
que mi padre comía pan
y mi madre pacía yerba.
La serrana despertó
aullando como una fiera
y saltando como corza
le siguió un cuarto de legua.
-Pastorcito, pastorcito,
que la cayada te dejas,
-Mucho palo hay en el monte
para hacer otra más nueva.
-Pastorcito, pastorcito,
que te dejas la montera.
-Mucho paño hay en mi pueblo
para hacer otra más buena.
-Pastorcito, pastorcito,
que te dejas una oveja.
-Aunque cien mil me dejara,
a por ellas no volviera.
Con la honda, la serrana
tiró al pastor una piedra,
que si no es por una encina
le derriba la cabeza.
Anda, le dice, villano,
que me dejas descubierta;
que mi padre era pastor
y mi madre fue una yegua;
que mi padre comía pan
y mi madre pacía yerba.
domingo, 12 de agosto de 2012
Las pulgas del infierno
"Demonio más por menudo soy, aunque me meto en todo: yo soy las pulgas del infierno, la chisme, el enredo, la usura, la mohatra; yo traje al mundo la zarabanda, el déligo, la chacona, el bullicuzcuz, las cosquillas de la capona, el guiriguirigay, el zambapalo, la mariona, el avilipinti, el pollo, la carretería, el hermano Bartolo, el carcañal, el guineo, el colorín colorado; yo inventé las pandorgas, las jácaras, las papalatas, los comos, las mortecinas, los títeres, los volatines, los saltambancos, los maesecorales y, al fin, yo me llamo el Diablo Cojuelo."
Luis Vélez de Guevara. El diablo cojuelo
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